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Bishop Dietsche's Letter on The Separation of Families

June 20, 2018

Bishop Dietsche today sent the letter below to the people of the diocese:

June 20, 2018

My Dear Brothers and Sisters,

“Truly I tell you, whoever does not receive the kingdom of God as a little child will never enter it." And he took them up in his arms, laid his hands on them, and blessed them (Mark 10:15-16).

I pray that by the time this letter reaches you the hundreds and hundreds of children, including small babies, who have been taken by force from their parents and are currently detained in this country will be returning to their families. People across the political spectrum and faith communities in America are joining in heartbroken and outraged opposition to what may well be the cruelest and least defensible policy decision by an American president and administration in our memory. 

The recordings and photographs of the children are almost impossible for any caring person to apprehend. I left New York late last week to baptize my youngest grandchild, and as we watched my daughter’s happy, carefree children in their safe home she turned to me and said, “I can’t follow this news story. I can’t even open the articles.” Because it does violence to our eyes and ears, and assault and battery to our hearts. It strikes terror. And it is racist. And it is systematic child abuse. 

The human cost of this administration’s policy is being paid by the smallest and most vulnerable among us, and by parents agonizing over their separation from their children. It is an increasing worry that some of these children may never be able to be reunited with their mothers and fathers. Some may be lost forever. Long after this policy is shut down, which it will be, the trauma experienced by these children, even those who are safely reunited, will continue to mark and shape them. That this tsunami of human suffering is being imposed to leverage and further a political end is a pure evil. And it must be named as such. 

“Do you renounce the evil powers of this world which corrupt and destroy the creatures of God?” That question is asked in churches in the Diocese of New York before font and altar at every Baptism, and it speaks directly to the responsibilities of Christians living in a broken country, and calls us to consider the obligations that come with that renunciation. If the things we do and the things we say are not defined and guided by (or are incompatible with) the Gospel of Jesus Christ, and by his Sermon on the Mount, and his new commandment of godly love, then they are plainly unchristian. 

We know that America is as divided today as it has ever been. For a long time we have been driven into political camps by the policies of our leaders and government. We know that faithful Christians may disagree over partisan political philosophies, though we see that we are living in those divisions and participating in them with a greater weight of emotional investment and even hatred than we are used to. We are in trouble as a people and a nation. Yet it will be a mistake for us to look at this treatment of children and imagine that this is just another political debate or even another misguided policy. This “policy” exposes the deep sickness and toxic infestation of human sin. And it exposes a fundamental immorality within this administration. Which we must not forget. 

Today Margaret and I will give some of our money to bring relief to these children, and help for their families. And we will pray for the Episcopal Church as it prepares to gather in Convention in Texas. Right now we have to do anything we can to save the children. And then we must save the Beloved Community. And then we must save the common life we share with all people. So that we may save America. 

"Holy Father, protect them in your name that you have given me, so that they may be one, as we are one" (John 17:11).

With every good wish, I remain

Yours,

The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche

The Right Reverend Andrew ML Dietsche
Bishop of New York
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As this letter is going out we are learning that the president is taking action to reunite these families. I am profoundly grateful for that. But this was very much a crisis of his own making, which was entirely preventable. So that now the reunion of families will have to take place alongside the therapeutic care of these traumatized children. Again, the world has never more needed the church to be the church, and that life of active faith and witness must be more than reflexive reaction to each new crisis. May God grace us to come together that we may help one another, and our president and all elected leaders, to rise to the high calling of God and live out those values which are for us Christians the inheritance of the Gospel of Jesus Christ.

20 de junio de 2018

Queridísimos hermanos y hermanas,

“Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él.” Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. (Marcos 10: 15-16).

Rezo para que cuando les llegue esta carta, los cientos y cientos de niños, incluidos bebés pequeños, que han sido tomados por la fuerza de sus padres y que actualmente están detenidos en este país regresen a sus familias. La gente en todo el espectro político y las comunidades de fe en Estados Unidos se están uniendo en una oposición desconsolada e indignada a lo que bien podría ser la decisión política más cruel y menos defendible por parte de un presidente y una administración estadounidenses en nuestra memoria. 

Las grabaciones y fotografías de los niños son casi imposibles de aprehender para cualquier persona comprensiva. Salí de Nueva York tarde la semana pasada para bautizar a mi nieto más pequeño, y mientras observábamos a los hijos alegres y despreocupados de mi hija en su hogar seguro, ella se volvió hacia mí y dijo: "No puedo seguir esta noticia. Ni siquiera puedo abrir los artículos". Porque afecta violentamente a nuestros ojos y oídos, y asalto y agitación a nuestros corazones. El terror ataca. Y es racista. Y es un abuso infantil sistemático. 

El costo humano de la política de esta administración está siendo pagado por los más pequeños y más vulnerables entre nosotros, y por los padres agonizando por su separación de sus hijos. Es una preocupación creciente que algunos de estos niños nunca puedan reunirse con sus madres y padres. Algunos pueden perderse para siempre. Mucho después de que se desestime esta política, que será, el trauma experimentado por estos niños, incluso aquellos que están reunidos de manera segura, continuará marcándolos y moldeándolos. Que este tsunami de sufrimiento humano se esté imponiendo para apalancar y promover un fin político, es un mal puro. Y debe ser nombrado como tal. 

"¿Renuncias a los poderes malignos de este mundo que corrompen y destruyen las criaturas de Dios?" Esa pregunta se hace en las iglesias de la Diócesis de Nueva York frente a la fuente y al altar en cada Bautismo, y se refiere directamente a las responsabilidades de los cristianos que viven en un país roto, y nos llama a considerar las obligaciones que conlleva esa renuncia. Si las cosas que hacemos y las que decimos no están definidas y guiadas por (o son incompatibles con) el Evangelio de Jesucristo, y por su Sermón del Monte, y su nuevo mandamiento de amor piadoso, entonces son claramente no cristianas. 

Sabemos que Estados Unidos está tan dividido hoy como siempre. Por mucho tiempo, fuimos conducidos a campos políticos por las políticas de nuestros líderes y gobierno. Sabemos que los cristianos fieles pueden estar en desacuerdo sobre las filosofías políticas partidistas, aunque vemos que estamos viviendo en esas divisiones y participando en ellas con un mayor peso de inversión emocional e incluso de odio de lo que estamos acostumbrados. Estamos en problemas como pueblo y como nación. Sin embargo, será un error para nosotros considerar este tratamiento de los niños e imaginar que este es solo otro debate político o incluso otra política equivocada. Esta "política" expone la enfermedad profunda y la infestación tóxica del pecado humano. Y expone una inmoralidad fundamental dentro de esta administración. Lo cual no debemos olvidar. 

Hoy, Margaret y yo daremos parte de nuestro dinero para brindar alivio a estos niños y ayudar a sus familias. Y oraremos por la Iglesia Episcopal mientras se prepara para reunirse en la Convención en Texas. Ahora mismo tenemos que hacer todo lo que podamos para salvar a los niños. Y luego debemos salvar a la Comunidad Amada. Y luego debemos salvar la vida común que compartimos con todas las personas. Para que podamos salvar a América. 

Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros.” (Juan 17:11).

Con todos los buenos deseos, quedo a su disposición

Atentamente,

The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche

El Revdmo. Obispo Andrew ML Dietsche

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Al enviarse esta carta (el 20 de junio), estamos tomando conocimiento que el presidente está tomando medidas para reunir a estas familias. Estoy profundamente agradecido por eso. Pero esta era una crisis de su propia creación, que era completamente evitable. De modo que ahora la reunión de las familias tendrá que llevarse a cabo junto con el cuidado terapéutico de estos niños traumatizados. Una vez más, el mundo nunca más ha necesitado que la iglesia sea la iglesia, y esa vida de fe activa y testimonio debe ser más que una reacción reflexiva a cada nueva crisis. Que Dios nos dé la gracia de unirnos para que podamos ayudarnos unos a otros, a nuestro presidente y a todos los líderes electos, a elevarnos al gran llamado de Dios y vivir esos valores que son para nosotros los cristianos la herencia del Evangelio de Jesucristo.

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